Diego Francisco, quince primaveras. Siempre pensando; deseo miles de cosas, pocas, son las que intento alcanzar. Considero millones de ideologías, trato siempre de saber lo más posible. Leer, jugar con mi gata malteada, caminatas largas, y alejadas del mundo, de la mente. A veces, el simple sonido de la lluvia, o la sinfonía del aire a tu al rededor, pueden ser el mejor consejero.